Fabulosidad tenía voz y le pertenecía al hada Melodía. Resonaba como un gran trueno urgido por romper la calma del firmamento e imponerse en el mundo de abajo. En el reino de las hadas, la misión de Melodía era enseñar música a las hadas inferiores. Aquellas eran todas que no fueran ella. Su voz era tan poderosa que hacía temblar el reino mágico y trascendía a través del velo dimensional que divide el reino de las hadas del mundo de los humanos, por tanto, había sido innecesaria su presencia en el reino del Hombre. Pero con el tiempo, su voz se había vuelto casi imperceptible en aquel. ¡Eso era algo intolerable!, ¡imperdonable!, ¡inaudito! y debía corregirse. Armada con su vara mágica que no sólo le servía de batuta para dirigir conciertos, sino también como raqueta de tenis, aterriza a la ruidosa Tierra a imponer orden y música.
La vida es tan agradable cuando es divertida, predecible, y cómoda. Así era el diario vivir de Zenobia Lloyd. Vivía en uno de los sitios más pintorescos de los Estados Unidos; North Beach, San Francisco. Era una excelente estudiante, competente atleta, y amaba su colegio. Pero después de la muerte de su abuelo, Henry, su vida se derrumba cuando sus padres deciden moverse a Berkeley, California. Su nueva escuela es un sitio austero. Para empezar, el grupo popular compuesto por niñas que a cambio de colegialas más parecen modelos de alta moda, le critican desde las uñas de los dedos de los pies por estar desprovistas de esmalte, hasta su aburrida melena atada a la nuca. De la vestimenta, tan solo mirarla le lastima los ojos a las niñas. Pero cuando la profesora de estudios sociales le asigna a la clase de cuarto grado, un proyecto para darle solución a una importante causa, Zenobia escoge pagar los estudios a niñas de escasos recursos en Uganda. Esta misión la impacta mucho porque sabe que las mujeres de países del tercer mundo sin estudios, son sometidas a un sinnúmero de abusos y son obligadas a desempeñar los trabajos más degradantes, entre ellos, la esclavitud. La pregunta de la profesora y de sus padres es, ¿de dónde saldrá el dinero para semejante proyecto? Descubre cómo una niña de 9 años de edad, con la ayuda de sus muñecas, está financiando los estudios a niñas que sin su ayuda no podrían ir a la escuela en uno de los países más pobres del mundo.
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