The great Monarch of Seychelles wanted to start his ruling on the farm as soon as his royal feet kissed that ground. However, he would soon realize that in order to be king, one must know one’s subjects, and above all, know oneself.
La vida es tan agradable cuando es divertida, predecible, y cómoda. Así era el diario vivir de Zenobia Lloyd. Vivía en uno de los sitios más pintorescos de los Estados Unidos; North Beach, San Francisco. Era una excelente estudiante, competente atleta, y amaba su colegio. Pero después de la muerte de su abuelo, Henry, su vida se derrumba cuando sus padres deciden moverse a Berkeley, California. Su nueva escuela es un sitio austero. Para empezar, el grupo popular compuesto por niñas que a cambio de colegialas más parecen modelos de alta moda, le critican desde las uñas de los dedos de los pies por estar desprovistas de esmalte, hasta su aburrida melena atada a la nuca. De la vestimenta, tan solo mirarla le lastima los ojos a las niñas. Pero cuando la profesora de estudios sociales le asigna a la clase de cuarto grado, un proyecto para darle solución a una importante causa, Zenobia escoge pagar los estudios a niñas de escasos recursos en Uganda. Esta misión la impacta mucho porque sabe que las mujeres de países del tercer mundo sin estudios, son sometidas a un sinnúmero de abusos y son obligadas a desempeñar los trabajos más degradantes, entre ellos, la esclavitud. La pregunta de la profesora y de sus padres es, ¿de dónde saldrá el dinero para semejante proyecto? Descubre cómo una niña de 9 años de edad, con la ayuda de sus muñecas, está financiando los estudios a niñas que sin su ayuda no podrían ir a la escuela en uno de los países más pobres del mundo.
“The Four Winds seems eerily prescient in 2021 . . . Its message is galvanizing and hopeful: We are a nation of scrappy survivors. ”
―The New York Times
Teenage angst in the face of a terrible parental marriage is beautifully rendered in this tale of 15-year-old Maisie.
Teenage angst in the face of a terrible parental marriage is beautifully rendered in this tale of 15-year-old Maisie.